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Especial sobre
Pastelería
Reglas de oro
Seguir estas reglas los ayudará a hacer unos
postres extraordinarios.
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Lavarse muy bien las manos y unas antes de
cocinar.
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No utilizar alhajas, relojes o pulseras,
porque pueden introducírseles partículas de harina o azúcar.
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Si no se tiene mucha experiencia en la
cocina, comenzar haciendo platos simples.
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Leer la totalidad de la receta antes de
comenzar a prepararla.
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Tener a mano todo el equipo necesario para
preparar la receta.
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Utilizar ingredientes frescos y de primera
calidad.
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Pesar con cuidado todos los ingredientes y
mantenerlos en recipientes separados.
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Guardar todos los ingredientes en el sitio
apropiado. En lugares frescos o heladera y cubiertos con papel film cuando
no están en envases cerrados.
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En los postres que lo permitan realizar
algunos pasos con anticipación.
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Precalentar el horno y mantenerlo a la
temperatura adecuada.
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Enmantecar y enharinar los moldes con
prolijidad.
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Es muy importante servir los postres a la
temperatura indicada, ya sea un soufflé, una torta o una crema.
Utensilios básicos
Éste es un listado básico, como para empezar.
Con el tiempo y con el entusiasmo por cocinar cosas ricas se irá ampliando.
un molde de torta
un palo de amasar
un batidor de alambre
una cuchara de madera
un rodillo
papel manteca y de aluminio
cortapastas
un molde desmontable de tartas
una tabla para dulce
un cuchillo de oficio
un aparatito para hacer bolitas de melón
unos pinceles
moldes de tarteletas
una placa para masitas
una rejilla
una espátula de goma
Consejos generales
Ténganlos en cuenta para mejorar todos sus
platos.
Almendras:
Para pelarlas colocarlas en una cacerola, cubiertas con agua fría, poner al
fuego y retirar cuando comience a hervir el agua. Con la ayuda de un
repasador frotarlas para desprender las cáscaras.
Si se desea filetearlas conviene cortarlas inmediatamente con un cuchillo de
oficio.
Para otros usos y para acentuar su sabor, deben secarse en horno de
temperatura baja durante 20 minutos, sobre placas limpias, sin encimarlas y
moviéndolas constantemente.
Azúcar vainillado:
Para preparar azúcar de vainilla, basta con guardar en un frasco con
cierre hermético 1/2 kilo de azúcar con una chaucha de vainilla. Al cabo de
un mes el azúcar ya habrá tomado el aroma. Dará un sabor más delicado que si
se utiliza vainilla en esencia o polvo.
Cremas:
Nunca colocar una crema o tarta caliente en la heladera, porque se
puede estropear.
Para utilizarlas en manga de repostería, doblar ésta por la mitad hacia
afuera, colocar el relleno y retorcerla, para que la preparación no salga
por arriba.
Dejar enfriar muy bien las cremas de frutas o patisserie que se usarán como
relleno de tartas, pues si están calientes. las frutas que van sobre ellas
se arruinaran y al cubrirlas con gelatina despedirán agua.
Para hacer una buena crema chantilly, conviene batirla en un bol metálico
frío sobre un baño de Maria invertido e ir agregando el azúcar de a poco.
Es conveniente incorporar gelatina a la crema chantilly que se utiliza para
decorar. La proporción es: 1 sobre (7 g) cada 500 cc de crema.
Frutillas:
Siempre lavarlas enteras y antes de sacarles los cabitos, para que
no pierdan el gusto.
En las tartas conviene utilizarlas enteras, pues se conservan mejor que
cortadas.
Gelatina:
Conviene hidratarla primero con una cucharada de agua fría y luego
calentarla a baño de Maria hasta que se disuelvan todos los granulitos.
Helados:
Sacar del freezer sólo la cantidad que se va a utilizar. Si se
descongela y se vuelve al freezer, ya no tomará la misma consistencia.
Para preparar diferentes gustos de helado, a la crema americana, sin dejarla
derretir, se le puede agregar chocolate en trocitos, frutas, algún licor o
jarabe.
Para que el helado de vainilla quede cremoso y no cristalizado, tiene que
ser hecho con gran contenido de crema y batir bien el azúcar y las yemas.
Para preparar helados conviene partir de una crema inglesa, para que se
cocinen los huevos y evitar así los riesgos de contraer salmonella.
Para que el helado de vainilla tenga más sabor, conviene prepararlo
utilizando chaucha de vainilla en lugar de esencia.
Harinas:
Hay gran variedad y es importante utilizar cada una de acuerdo con
sus características y lo que se desee elaborar.
Las harinas con alto contenido de gluten son apropiadas para pan y pizza,
pero no para hojaldre o pasteles delicados y crocantes.
La harina 0000 puede utilizarse para todo, pero al ser tan refinada deja muy
suave la masa de pan y demasiado sensible la de algunas tartas.
Para conservar la harina en buen estado, conviene guardarla en un lugar seco
y fresco, y en envases muy bien cerrados.
Antes de utilizarlas, pasarlas siempre por tamiz.
Huevos:
Cada uno (tamaño normal) pesa 60 g aproximadamente: 30 g de clara y
30 g de yema.
Se pueden conservar en la heladera varias semanas.
Deben ser cascados en un bol aparte, por si alguno no se encuentra en buen
estado.
Cocinarlos siempre que sea posible. Cuando se prepara mousse, hacer un
almíbar con el azúcar e incorporarlo a las yemas.
No dejar sal o azúcar en contacto con las yemas, porque se cortarán, o se
formarán granulitos imposibles de disolver como resultado de haber sido
quemadas por cualquiera de las dos.
Claras:
Cada una pesa aproximadamente 30 g en un huevo de tamaño normal.
Para batir las claras, los utensilios que se empleen deben estar bien
limpios y secos.
Para que resulte un batido perfecto, no deben estar muy frías y tampoco
tener ninguna partícula de yema.
Se baten más rápido y quedan bien firmes si se les agrega una pizca de sal
durante el batido.
Pueden medirse en la parte de líquidos de la jarrita de medidas.
Levadura:
La temperatura del líquido en que se la disuelva debe ser siempre
tibia (igual que cuando se prepara una mamadera). Si fuera más caliente la
quemaría.
No apurar las masas con levadura dejándolas en lugares de calor excesivo;
hay que darles su tiempo natural de levado.
Masas de tartas:
Para que no se caigan los bordes de las tartas al cocinarlas,
sostenerlos con tiras de papel de aluminio. Se deben poner bien pegadas al
lateral de la masa y retirarlas cuando la tarta esté a mitad de la cocción.
Es conveniente colocarlas y dejar descansar 1/2 hora en la heladera antes de
cocinarlas.
Para lograr una buena cocción al blanco (vacía), conviene colocar un papel
manteca que cubra por completo el interior de la masa y poner sobre él
legumbres secas; así se evitará que se hinche dentro del horno.
Cuando se preparan masas dulces o saladas en las que se indique el agregado
de agua, hay que poner especial cuidado en que ésta esté bien fría y la
cantidad no sea excesiva.
Moldes:
Enmantecarlos y enharinarlos con prolijidad, sin excederse en las
cantidades, pues pueden perjudicarse las preparaciones.
Si necesitamos moldes pequeños, podemos fabricarlos forrando el interior de
tazas de café con papel de aluminio, darles buena forma, sacarlos con mucho
cuidado, rellenarlos y hornear. El resultado es excelente.
Polvo de hornear:
(Royal)
No debe entrar en contacto con líquidos.
Es conveniente tamizarlo con la harina.
Tarteletas:
Para prepararlas conviene extender la masa en la mesada y, ya
estirada, colocarla sobre los moldes de las tarteletas, que estarán uno
junto a otro. Dar allí la forma a cada una y cortar la masa con el borde de
los moldes.
Heladera y freezer:
No tenerlos demasiado llenos, porque no enfriarán con la misma
eficacia.
Mantenerlos siempre limpios; evitar que se acumule el hielo.
Guardar las preparaciones o platos en recipientes adecuados o envueltos con
materiales especiales para freezer; asegurar las bolsas con cintas.
Horno:
Es primordial que funcione bien. Si no es así, llamar a un gasista
para que lo ponga a punto.
Encenderlo antes dc cocinar; no recalentarlo sino mantenerlo a una
temperatura baja.
Cerrar la puerta muy despacio, nunca con un golpe.
Mantener la precaución de que no alcance temperatura muy alta, sobre todo
cuando cocinamos durante todo el día. En esos casos, apagarlo de a ratos.
Secretos del horneado:
Los panes siempre se cocinan en horno un poco alto, para que no se
sequen.
Los bizcochuelos se cuecen en horno moderado hasta que se desprendan de las
paredes del molde.
Los budines, en horno moderado, pero no muy bajo, porque se pueden
apelmazar.
Los brownies, en horno un poco alto, para que no se sequen y salgan bien
húmedos.
Las cookies, en horno moderado hasta que ya no huelan a harina cruda.
Los flanes, bien tapados con papel de aluminio y a baño de María, a
temperatura moderada.
El almíbar:
El almíbar tiene una gran variedad de usos, en
salsas, helados de frutas, sorbetes, merengues, etc.
Para lograr un buen almíbar, el azúcar refinado debe ser mezclado con agua
en la cantidad necesaria. Esta mezcla se hace en una sartén o una cacerola,
preferentemente de cobre, y se lleva a punto de ebullición; se puede ir
revolviendo de tanto en tanto. Una vez que la preparación hirvió, no se debe
remover, pues de lo contrario se cristalizaría. Para evitar la formación de
cristales, deben mojarse los bordes de la cacerola con un pincel embebido en
agua.
Los puntos del almíbar:
Almíbar liviano: Hervir 10 minutos a
fuego fuerte.
Hilo flojo: Al mojar la punta de los dedos en el almíbar y
separarlos, se forma un hilito que se corta.
Hilo fuerte: Al hacer lo mismo, se forma un hilito que no se corta.
Fondant: El hilito que se forma es más grueso.
Bolita blanda: Al colocar en una tacita con agua un poquito de
almíbar, se forma una bolita que al tocarla resulta blanda.
Bolita dura: Al hacer lo mismo, la bolita resulta dura.
Caramelo: Cuando el almíbar empieza a tomar color.
Puntos de batido:
Punto cinta: Se obtiene cuando, al
levantar el batidor, la mezcla cae en forma continua, como si fuera una
cinta.
Punto letra: Se logra cuando, al levantar la mezcla con el batidor y
escribir con ella, las letras no pierden su forma.
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